miércoles, 15 de diciembre de 2010

Me gustan los feos

Desde tiempos inmemoriales en que mis hormonas comenzaron a despertar y a alborotarse, surgió en mí una particularidad en lo que a gustos por hombres se refiere. Bastaba con ver las portadas de los cuadernos de mis compañeras con fotos de chicos rubios, ojo claro, labios carnosos, dientes perfectos, bien vestidos, mientras en los míos figuraban individuos con cabello largo alborotado, piercings, tatuajes y sumamente pandrosos. Desde ahí supe que algo no estaba bien conmigo... pero como toda buena puberta me valió madres.

De las portadas de cuadernos, revistas e ídolos musicales pasamos a la realidad, los muchachos que me gustaban en la secundaria. Recuerdo que desde siempre tuve la mentalidad de que el físico en otra persona no lo es todo y por lo regular para que me gustara un chico, tenía que tener "algo"... algo muy especial. Siguiendo este patrón de "característica especial" mi primer novio era un chico con sobrepeso, descuidado, con facciones regulares. Me gustó por su carácter, era un antisocial, rockero, bien rudo. Hoy es un hombre guapísimo, ya no me gusta.
En aquellos días, también me gustaba un chico alto, moreno, con sobrepeso, nefasto y presumido. Lo único a su favor eran sus "conocimientos musicales".

Más adelante, ya por las épocas doradas del bachillerato, tuve un novio cuya delgadez extrema, movimientos delicados y personalidad lo convertían en un tremendo ejemplar de lo exótico. Era mi amor góticovampirico y bastante extraño, lo cual lo hacía irresistible para mí.
Terminada esa relación tuve el gusto de toparme en la escuela con un símbolo de la virilidad. Alto, moreno, robusto, rockero... la rudeza andando y por supuesto no podía permitirse dejar de ser un poquito mamón como para dejarme entrar en su mundo, por eso nunca me hizo caso.

Luego llegó mi novio guitarrista, ese novio que me enseñó el por qué una jamás, jamás debe competir con un instrumento musical. El novio que me cantaba canciones con la guitarra y cuando se apasionaba se olvidaba por completo de que yo estaba ahí. Ese que me dijo: "Te compuse una canción, se llama El mono de Palo", canción que no tenía nada que ver con nosotros.
El tenía acné, era descuidado en su vestir. No poseía ningún atractivo físico, pero era un chingón para la guitarra por eso me gustaba.

El siguiente hombre en mi vida, era todo un caso. Un wey altísimo, delgado (previamente obeso) y extraño. De esos que a pesar de no ser muy guapos tienen todo el appeal del mundo. Fama de mujeriego, de insensible pero con una personalidad bien atrayente... y ahí va la pendeja de mí detrás de él. Y pues sí, ha sido uno de los retos de conquista más cabrones que he tenido y de ahí pasamos a una relación tormentosa e intermitente. Después y durante de mi relación con este hombre fue el periodo de entrar a la universidad y de ahí pude escoger hombres de diferentes alturas, complexiones, colores... pasé de un alto, delgado, de nariz prominente a un chico con acné y cabello alborotado, luego a un "pelirrojo fake" y así sucesivamente mientras yo veía que a las demás chicas les gustaban los altos, musculosos, con rostro perfecto. Como toda buena universitaria, me valió madres.



"Es que es bien inteligente"


"Es que es muy buena persona"


"Es que es nivel experto en el Guitar Hero y colecciona pistolas"


"Es que es guapísimo"


Y llegó él a mi vida: él cuyo rostro era perfecto, cuya sonrisa era bonita, ojos claros, delgado... y muy bajito, casi de mi estatura. Lo fascinante de él era su personalidad, su humor y con eso me bastaba. Lo quise muchísimo y creí que era perfecto para mí. Eso creí hasta que... pues ya-click aquí pa'l chisme-. Desde ahí me he dedicado a buscar a un hombre que sea imperfecto para el mundo pero ideal para mí. En casi un año de busqueda he tenido una gran variedad de caracteristicas físicas que ni se imaginan. No busco un físico en particular, puede ser cualquiera. Lo malo es que por lo regular pierdo el intéres por alguien en pocas semanas.

Actualmente me gusta alguien. Alto, muy delgado... con unos huesos que sobresalen de una manera muy sensual de su cuerpo. No es un hombre guapísimo, pero tiene unos gustos excelentes y una personalidad de pinche mamón de poca madre... me encanta. Es irresistible para mí.

Y bueno el "me gustan los feos" es un decir, yo a todos los mencionados y a todos los no mencionados (porque son chingomil y ni chance de nombrarlos a todos) para mí han sido los hombres más guapísimos del mundo en el momento en el que existen en mi vida. Me pinches sigue valiendo madres si un hombre tiene una piel tersa, dientes perfectos, si es musculoso, delgado, gordo, moreno, blanco, amarillo. Si tiene el cabello largo, corto o de plano no tiene. Me gusta el que tenga algo especial que me atraiga mucho. ¿Además quién decide quién es guapo y quién es feo en este mundo? ¿Los medios masivos? ¿Quién impone los cánones de belleza? ¿Los famosos? ¡A la chingada con sus convencionalismos y sus estándares! Ojala todos fueran menos superficiales y dejaran de fijarse en pequeñeces... o voluptuosidades. Viviríamos en un mundo mejor y lleno de... ya, que pinche cursi soy. FIN.

Gracias, vuelva pronto.



*Mero dato cultural* Claro que he tenido novios guapos... me han durado como dos semanas. Apenas los medio conozco, van pa'fuera. Y el hombre más guapo del que me he enamorado se llama David Gilmour ♥




"The way you walk, the way you see... Is all I had to see..."
Dredg.





1 comentario:

Brayan Steven dijo...

Me gusta tu Blog..
me siento bastante representado con esta entrada, gracias por compartirla